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JOSÉ GUERRERO (1914-1991): CATÁLOGO RAZONADO

Un proyecto del Centro José Guerrero de la Diputación de Granada y Telefónica S.A.

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Una de las tareas que se ha impuesto el Centro José Guerrero de la Diputación de Granada, dentro de sus funciones de conservación, estudio y difusión del trabajo de Guerrero, es la de establecer el catálogo razonado de su obra completa. A tal fin, el Centro José Guerrero ha llegado a un acuerdo con Telefónica, S.A. para editar en 2007 los resultados de una investigación que se va a cerrar próximamente. La publicación, además de dar asiento a todas las obras localizadas en colecciones públicas y privadas de todo el mundo, contará con la aportación crítica de los historiadores Inés Vallejo, Serge Guilbaut y Juan Antonio Ramírez.

Si usted tiene alguna pintura, escultura o dibujo del autor y quiere participar en este proyecto, puede hacerlo a través de nuestra web (clikando aquí: www.centroguerrero.org/index.php/Catalogacion/13/0/?&L=0 ), o poniéndose en contacto con la co-autora del catálogo en la siguiente dirección:

Inés Vallejo
C/ Pelayo, 39 Bajo C
28004 MADRID
( 647 74 83 62
inesvallejoulecia@gmail.com

El Centro José Guerrero de la Diputación de Granada garantiza una absoluta discreción.

José Guerrero nació en Granada el 29 de octubre de 1914. En 1929 entró en los Talleres de Juan Martínez Herrera como aprendiz de tallista, y, haciendo caso a la sugerencia de su jefe, ingresó como alumno nocturno en la Escuela de Artes y Oficios, donde se inició en la pintura. Tras la guerra retomó sus estudios artísticos, ingresando en 1940 en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, mientras se ganaba la vida realizando cartelones para un cine de la Gran Vía. Entre 1942 y 1946 residió en la Casa Velázquez de la Francia libre gracias a su director, el hispanista Maurice Legendre, amigo y gran protector suyo. Y tuvo en Karl Buchholz a uno de sus primeros galeristas.

En 1945 terminó Bellas Artes, y fue a París gracias a la beca que le concedió el gobierno francés para estudiar la pintura al fresco en la École des Beaux Arts. Residió en el pabellón español de la Cité Universitaire (donde coincidió entre otros con Eduardo Chillida y Pablo Palazuelo) y conoció la obra de los pintores españoles de la Escuela de París y la vanguardia francesa. Un año después regresó a Madrid, pero el impacto que le supuso el descubrimiento del arte actual le determinó a salir a su encuentro, para lo que tuvo que dejar España. Dio comienzo entonces una etapa de búsqueda que le llevó a Berna, al borde del lago de Thun, a Roma (donde conoció a Roxane Whittier Pollock), a Huy, a Bruselas, a París (donde se casó con Roxane), y a Londres. En noviembre de 1949 la pareja se marchó a vivir a los Estados Unidos, instalándose definitivamente en Nueva York en 1950. Allí conoció José a una de las personas más influyentes de la escena artística: la galerista Betty Parsons, que lo puso en contacto con la plana mayor del expresionismo abstracto: Pollock, De Kooning, Motherwell, Rothko, Kline, etc.

En 1954 trabó amistad con James Johnson Sweeney, muy interesado por sus trabajos murales, y The Solomon R. Gugghenheim Museum, del que era director, adquirió una de sus obras. Además le incluyó en la exposición Younger American Painters. Y por medio de él la Sra. Shaw le ofreció una exposición en el Arts Club de Chicago con Joan Miró. Al poco le fichó Betty Parsons, en cuya galería expuso individualmente Guerrero entre mediado de los años cincuenta y principios de los sesenta. Fue la puerta a un gran número de importantes coleccionistas norteamericanos, que no tardaron en incorporar a sus colecciones obras del pintor español. Además, al integrarse en la Escuela de Nueva York, participó en numerosas exposiciones colectivas, que lo llevarían por numerosos museos internacionales (fue asiduo del Museo Whitney de Arte Americano, y además colgaron sus cuadros centros del prestigio del Instituto Carnegie de Pittsburgh, el Museo de Bellas Artes de Houston, o los Museos de Arte de Philadelphia, Indianápolis o Worcester), la mayoría de los cuales le incorporó en sus fondos.

En 1958, como culminación del reconocimiento artístico que estaba viviendo, la Graham Foundation le concedió una prestigiosa beca para trabajar, entre otros, con Wifredo Lam, Eduardo Chillida y Mies van der Rohe. A la vuelta de Chicago comenzó un psicoanálisis que se iba a prolongar por cuatro años, acabado el cual hizo un viaje a solas por España, y en Madrid fichó con Juana Mordó para la galería que ésta iba a abrir. Así pues, pasó el testigo de su representación comercial a otra pionera, que en este caso iba a contribuir a sentar en España las bases del más moderno mercado del arte contemporáneo. Para apoyar con su presencia esta nueva singladura, dos años después volvió a España, esta vez con su familia, instalándose en Madrid y adquiriendo una casa en Nerja y otra en Cuenca. Aquí trabó amistad, entre otros, con Fernando Zóbel, Gustavo Torner y Gerardo Rueda, y asistió a la inauguración de su Museo de Arte Abstracto Español, en cuya colección figuraban dos cuadros suyos. En 1968 la familia Guerrero volvió a Nueva York, aunque desde entonces veranearían en España.

En 1976, en Granada, se celebró su primera antológica. Que daría pie a una serie de importantes exposiciones retrospectivas entre las que destacan la de 1980 en la Sala de las Alhajas de Madrid (que le consolidó como uno de los maestros más influyentes para la emergente generación de pintores de los años ochenta) y la última, tenida ya con carácter póstumo en el Museo Reina Sofía en 1994.

Enviado el 17 de Enero. Página principal ...