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FACTORÍA DE HUMOR BRUGUERAHASTA EL 10 DE ABRIL DE 2005 EN EL CCCB. De Carpanta a las Hermanas Gilda, de Mortadelo a Súper López... Sin olvidar el famoso 13 Rue del Percebe... Todos estarán aquí, en el CCCB.
Las revistas de cómic Bruguera fueron, a la vez, retrato y entretenimiento de la sociedad española durante la posguerra, la autarquía y el desarrollismo. En los años cuarenta y principios de los cincuenta surgieron personajes como Carpanta, Zipi y Zape, Don Pío, Doña Urraca, Las Hermanas Gilda, Carioco, La Familia Cebolleta, El doctor Cataplasma, Don Furcio Buscabollos o El reportero Tribulete. Desde los sesenta se sumaron a ellos Anacleto, Pepe el Hincha, Rue 13 del Percebe, La abuelita Paz, La alegre pandilla, Agamenón, Sir Tim O’Theo y Patson, Pepe Gotera y Otilio, El botones Sacarino, La familia Churumbel y Súper López. Sin olvidar a los inseparables Mortadelo y Filemón, creados en 1958, y que se convirtieron con los años en el gran best-seller del cómic español. La exposición propone una tipología de dichos personajes Bruguera que ayuda a su mejor comprensión. A pesar de crearse en años y coyunturas distintas, pueden clasificarse de acuerdo con unas pautas narrativas, estéticas y argumentales que se repiten en el tiempo. La escuela Bruguera también creó unas formas de estilo que le son propias. La exposición disecciona algunas de las claves narrativas de las historietas: su estructura narrativa (1. Presentación de un deseo o de un reto; 2. Esperanza e ilusión; 3. Frustración final ante la imposibilidad de hacerlo); las escenas tipo que se repiten una y otra vez en todos los tebeos, o el lenguaje de los cómics Bruguera a través de sus expresiones típicas (vocabulario recurrente, etc.) y de los recursos gráficos utilizados por los humoristas (onomatopeyas, símbolos, etc.). La factoría Bruguera creó el humor Bruguera que permanece en la memoria popular y pervive en el imaginario de la sociedad española del siglo XXI. Un ejemplo de ello son las teleseries que se emiten actualmente. No sólo han recogido los arquetipos desarrollados con los personajes Bruguera, sino también un tipo de estilo de vida en que la chapuza, el estropicio, el malentendido y la catástrofe final reinan en los argumentos.
FACTORÍA DE HUMOR BRUGUERA La exposición se inicia con una explicación y escenificación de Bruguera como una auténtica factoría de humor y reivindica la aplicación del término industria cultural para la editorial. El proceso de producción así como el producto resultante así lo justifican. Juan Bruguera fundó en 1910 la editorial El Gato Negro, especializada en novelas por entregas, libros de chistes y biografías populares. Siguiendo la tendencia marcada por la revista TBO, en 1921 crea la publicación semanal Pulgarcito, con historietas, cuentos y pasatiempos, que alcanzó un gran éxito. En 1939, sus hijos Pantaleón y Francisco Bruguera decidieron cambiar el nombre a la empresa, que pasó a denominarse Editorial Bruguera. A partir de 1947, la revista Pulgarcito empezó a publicarse regularmente y, en los años siguientes, la editorial vivió un gran crecimiento gracias a las revistas de cómic infantil, que también leían los adultos. Bruguera consolidó su posición en el mercado editorial no sólo con las revistas de cómic de humor como DIN DAN, DDT, Tio Vivo y Pulgarcito, sino con la edición de novelas de consumo popular y las historietas de aventuras como El Capitán Trueno. La empresa paternalista se transformó en una auténtica multinacional de la edición, que entró en crisis en los años ochenta. Curiosamente los cómics siempre fueron una de las ramas editoriales más rentables.
La factoría de cómic Bruguera aglutinó a un gran plantel de dibujantes que, desde el humor costumbrista, aderezado con una visión agria de la sociedad española, definieron los rasgos característicos de la Escuela Bruguera: la esencia del humor Bruguera. Humoristas como Vázquez, Ibáñez, Escobar o Segura, entre muchos otros, crearon un sinfín de personajes que responden a unos arquetipos concretos. La muestra sintetiza cinco formas de entender la vida de acuerdo con la tipología siguiente: Vidas frustradas, Héroes imposibles, Felices e inconscientes, La fraternidad sádica e Incompetencia laboral. A. Vidas frustradas. Agrupa a aquellos personajes que nunca consiguen lo que quieren y son unos infelices. Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte Sir Tim O'Theo y Patson
Rompetechos
Las hermanas Gilda
El caco Bonifacio Las historietas Bruguera son autoconclusivas. Por ello, el gag final merece un tratamiento especial en la exposición. La última viñeta recoge el final explosivo del chiste. Un final más bien infeliz que ilustra el golpe físico (persecución, golpe, caída) o psíquico (estupefacción, sorpresa, decepción) sobre el/los protagonista/s. Gráficamente la última viñeta es, además, muy potente y aglutina unas constantes argumentales y estilísticas que merecen ser subrayadas.
La Factoría de humor Bruguera fue una industria cultural que ha perdurado con nuevas ediciones de sus personajes más populares y reediciones realizadas por Ediciones B. Las series de televisión y el cine español actuales han sabido recuperar este mundo. No sólo se reproducen escenarios o argumentos parecidos, sino también tipologías de personajes y una filosofía de la vida basada en la chapuza, el malentendido y la frustración de los deseos. Este último apartado de la exposición desarrolla su tesis principal: la actualidad del humor Bruguera en el imaginario de la sociedad española contemporánea.
La saga Bruguera La historia de la Editorial Bruguera arranca en 1910 cuando Joan Bruguera i Teixidó crea la editorial El Gato Negro, que inicialmente se dedicó a la edición de novelas por entregas. En 1921 lanzó Pulgarcito, una publicación semanal infantil con historietas, cuentos y pasatiempos. A la muerte del fundador en 1933, sus hijos Francisco y Pantaleón se hicieron cargo de la empresa. En 1939 la editorial pasó a denominarse Bruguera. A partir de los años cuarenta, Bruguera apuesta por el cómic de humor infantil, que también tendrá la aceptación del público adulto. Tras Pulgarcito, que reinició su publicación regular en 1947, llegarían revistas como DDT (1951), Din Dan (1965) o Mortadelo (1970). La expansión de Bruguera, tanto en la edición de libros como de cómics, se produjo a partir de mediados los sesenta bajo el liderazgo de Francisco Bruguera, acompañado por sus sobrinos Consuelo y Juan. En 1982, la editorial presenta suspensión de pagos y cuatro años más tarde quiebra. Tras su cierre, el cómic infantil y juvenil en España entró en una crisis que no se recuperó hasta el boom del manga japonés.
01. Josep Escobar dibujando en su estudio. Bruguera se convirtió en la mayor editora de cómics de España en los años sesenta y setenta. La línea del negocio de los tebeos, ya fueran de humor o de aventuras, se fue adaptando a las necesidades del mercado. Si a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta publicaron revistas de bajo coste con pocas páginas, al mejorar las condiciones económicas, éstas aumentaron el número de páginas, mejoraron el papel e incorporaron el color. A partir de los años sesenta se incrementó el número de publicaciones y personajes que reflejaban los cambios de la época, a la vez que empezaron a editarse álbumes con historietas de los personajes más populares. La fuerza empresarial de Bruguera, con imprenta propia y una articulada red de distribución, eclipsó a la competencia.
Dibujantes Guionistas
Vidas frustradas La vida de la mayoría de los personajes de Bruguera está fundamentada en un sueño jamás realizado. Son vidas frustradas y grises que sólo pueden encontrar consuelo en las miserias de los demás. Estas historias se resuelven con un gag y tienen una estructura narrativa que arranca con un deseo, seguidamente expresa la esperanza de conseguirlo y finalmente la acción aboca en una frustración. Los cómics de Bruguera reflejan el contexto social de cada época: en los años cuarenta, la penuria económica; en los cincuenta, el despegue consumista; en los sesenta, el ansia de triunfo y prestigio social, y en los setenta, la apertura hacia una sociedad moderna.
La heroicidad de la alpargata frente a la épica sofisticada de la pericia, la tecnología y la inteligencia. Así son los héroes de Bruguera, inspirados en otros personajes de ficción popularizados por la novela de intriga, las series televisivas de espías y el cine de aventuras. Son la mirada paródica y a veces surrealista de las producciones medievales de Cifesa y Samuel Bronston (Don Furcio Buscabollos), y de las aventuras de Sherlock Holmes (Sir Tim O’Theo), Superman (Superlópez) y James Bond (Anacleto). Pese a su perseverancia, jamás alcanzarán la brillantez de sus modelos de referencia porque, según el catecismo de Bruguera, la heroicidad ibérica es decididamente imposible.
Frente a la rigurosa y agria realidad de la vida cotidiana, algunos personajes se rebelan y adoptan un autismo de tebeo. Ignoran los códigos de su mediocre entorno y se instalan en un mundo plácido, surreal y naïf. Este universo de ficción puede recrearse gracias a las peculiaridades del cómic, un medio de expresión con un lenguaje propio caracterizado por el uso de onomatopeyas que nos sugieren el sonido de los bofetones, caídas y encontronazos; las líneas cinéticas, que provocan la sensación de velocidad y movimiento; y las metáforas visuales, plasmación gráfica de estados sensoriales y mentales como tener una idea brillante o dormir como un tronco. Unas imágenes abstractas que devendrán iconos gráficos y sonoros.
Los disgustos unen a la familia. Y también los celos, la envidia y la incomprensión. La gran familia Bruguera está compuesta por pequeñas unidades que ponen de relieve las dificultades de la convivencia entre padres e hijos, entre hermanos, entre suegra y yerno, y entre cuñados. Dentro del hogar dulce hogar, los personajes de Bruguera viven incluso más desdichas que en el trabajo. Buscan la tranquilidad o la rompen, reclaman orden o provocan el caos, son zalameros cuando quieren dar un sablazo y autoritarios cuando desean imponer un criterio.
La cultura de la chapuza invade el mundo profesional de Bruguera. La mediocridad, la falta de estímulo para progresar y las jerarquías tiránicas son las constantes laborales de un grupo de profesionales que ejercen su trabajo como una mala broma del destino. Su día a día laboral contiene un extenso catálogo de situaciones opuestas a la pulcritud y efectividad profesional. La jornada laboral se divide, además de la hora del bocadillo, en el momento del escaqueo, el de hacer la pelotilla a los superiores o el de pedir un aumento de sueldo de manera individual, nunca como reivindicación colectiva, siempre con el temor al despido. Una visión cáustica del mundo del trabajo que se convertirá en un universal del humor hispánico.
Piés para qué os quiero
La comunidad de vecinos Una corriente mayoritaria del humor contemporáneo sigue la estela del Bruguera Way of Life, presidida por el trabajo mal hecho y la fraternal enemistad, con todos los daños colaterales imaginables. Una de las muestras más remarcables de esta influencia es la perpetuación de un concepto espacial, el de la casa de vecinos diabólica, herencia directa de la arquitectura humorística fundada por 13, rue del Percebe. Este edificio de malvivir ha creado un retablo argumental que acoge todas las tipologías de los personajes de Bruguera, haciendo sentir su influjo en obras de la cultura underground y en filmes y series de televisión de gran resonancia popular como los que aquí presentamos, una especie de monumental casa comunitaria convertida en puro imaginario audiovisual.
Información y concertación de visitas Domingos
Del 1 al 4 de febrero a les 19’00 horas Martes, 1 de febrero "Así era" Con Francisco Ibáñez (autor), Enrich (autor), Antoni Guiral (Autor de Cuando los cómics se llamaban tebeos: la escuela Bruguera (1945-1963)), Francisco González Ledesma (escritor; redactor, guionista i abogado de Bruguera en los años 40) y Vicente Palomares (responsable de publicaciones de Bruguera) / Ramón Pellicer Miércoles, 2 de febrero "Todo queda en casa" Con Guillem Cifré (hijo de Cifré y autor), Jordi Bernet (hijo de Jorge y autor) y Manuel Vázquez Jr. (hijo de Manuel Vázquez y autor) Jueves, 3 de febrero "La herencia Bruguera: cine y televisión" Con Álex de la Iglesia, Carlos Caballero y Jordi Sánchez Viernes, 4 de febrero "La herencia Bruguera: cómic y gráfica" Con Albert Monteys (autor), Bernardo Vergara (autor), Manel Fondevila (autor) y Miguel Gallardo (autor) 20 de enero – 10 de abril de 2005 HORARIOS Martes, jueves y viernes: de 11 a 14 y de 16 a 20 h
Entrada: 4 € / 3 € (entrada reducida) Venta de entradas en las taquillas del CCCB, en las oficinas de Caixa Catalunya y a través del servicio de Tel-Entrada: 902 10 12 12 Visitas comentadas a las exposiciones: de martes a viernes, a las 18 h, y sábados, domingos y festivos a las 11.30 h.
CCCB – www.cccb.org
Mònica Muñoz – Ana Sánchez
Se presenta en el CCCB entre el 20 de enero y el 10 de abril de 2005; en la Fundación Sa Nostra de Palma de Mallorca entre el 5 de mayo y el 29 de julio de 2005, en el Espacio Cultural Mira de Pozuelo (Madrid) entre octubre y noviembre de 2005 y en el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria-Gasteiz entre diciembre y enero de 2006. COMISARIADO COORDINACIÓN DISEÑOS Y DIRECCIÓN DEL MONTAJE DISEÑO GRÁFICO DE LA EXPOSICIÓN IMAGEN Y CDISEÑO GRÁFICO DE LA EXPOSICIÓN MONTAJE DEL VÍDEO Piés para qué os quiero REALIZACIÓN Y MONTAJE DE INSTALACIONES AUDIOVISUALES MONTAJE DE LA EXPOSICIÓN AGRADECIMIENTOS © sobre las imágenes, los autores y sus herederos. ENTIDAD COLABORADORA PATROCINADORES CON LA COLABORACIÓN DE Año del Libro y la Lectura – Barcelona 2005
Enviado el 27 de Enero. Página principal ... |