
El 26 de enero de 1939 las tropas de Franco se hallan a las puertas de Barcelona. Una riada de gente emprende el camino del exilio. Entre esta multitud hay escritores e intelectuales, artistas y hombres de ciencia. Gracias a la ayuda de distintas organizaciones pasan los primeros meses en refugios en el sur de Francia. Otros, con menos suerte, van a parar a los campos de concentración, precariamente instalados en yermos y playas. Empieza una aventura que obliga a tomar decisiones, que se traducen en cambios radicales en la manera de vivir. Europa se prepara para la Segunda Guerra Mundial. Y en América, sólo tres países abren las puertas al alud de refugiados: México, Chile y la República Dominicana.
La obra de los escritores –la novela, los cuentos, las memorias, la poesía— es el mejor testimonio de una experiencia que afectó a miles de personas. Siguiendo la voz de los escritores, Literaturas del exilio ha vuelto a los lugares que sirvieron de escenario a esta historia para recuperar libros, manuscritos y fotografías que transmiten el clima moral del exilio. Y para filmar un documental que permite revivir algunos de sus episodios fundamentales: el paso de la Frontera, la llegada a América, la contribución de los exiliados a la vida cultural de los países de acogida, el dilema del regreso.
Refugios y campos de concentración
La primera parte de la exposición está dedicada al exilio francés, hasta 1940. Empieza con la caída de Barcelona y sigue a los exiliados hasta Toulouse, Montpellier, Roissy-en-Brie, Bierville y Prada. ¿Qué decía la prensa francesa? ¿Qué se publicaba en la prensa franquista? De estos primeros años de exilio surgió un libro de poemas, Les elegies de Bierville de Carles Riba, y un puñado de volúmenes de memorias: de Antoni Rovira i Virgili, de Carles Pi i Sunyer, de Carles Fontseré. Artistas y escritores reflejaron la supervivencia extrema en los campos de concentración. La exposición contrapone textos de Agustí Bartra y Lluís Ferran de Pol con óleos y dibujos de Bartolí, Subirats y Pere Daura.
Con la entrada de los alemanes en París, muchos exiliados se ven obligados a huir hacia el sur. Mercè Rodoreda ofrece un testimonio sobrecogedor de ello en uno de sus cuentos. Otros, como Joaquim Amat-Piniella, se enrolaron en las Compañías de Trabajadores Extranjeros y terminaron en los Campos de la Muerte, donde coincidieron con el fotógrafo Francesc Boix. De esta experiencia salió la novela K.-L.Reich, uno de los clásicos de la literatura concentracionaria.
La ruta de América
En la República Dominicana y en México, los escritores tuvieron que enfrentarse a un paisaje y unas costumbres de los que no sabían prácticamente nada. De este choque surgieron textos de un gran dramatismo –los cuentos de Ferran de Pol y Ramon Vinyes sobre los hombres perdidos del exilio, la novela de Vicenç Riera Llorca Tots tres surten per l’Ozama, sobre las pésimas condiciones de vida en Ciudad Trujillo—. Pero también historias divertidas y cuentos paradójicos, escritos por Pere Calders o Avel·lí Artís-Gener, que reflejan la distancia entre la mentalidad europea y la exuberancia americana.
Chile encarna las diferentes posiciones ante el exilio. Desde la del poeta que no se adapta y enseguida se prepara para regresar (Joan Oliver/Pere Quart), hasta la del intelectual solitario retirado del mundo (Cèsar August Jordana). Desde la del hombre de negocios que monta un negocio que le permite ganar dinero para dedicarse a escribir (Xavier Benguerel) hasta la del hombre derrotado por el exilio, el melancólico que promete no regresar mientras siga gobernando Franco (Francesc Trabal).
Otra imagen del exilio
Literaturas del exilio quiere romper la imagen clásica del exilio. Se adentra en la vida cotidiana, de la que refleja sus aspectos menos conocidos: las casas donde vivían al principio y la progresiva adaptación al país, a través de las fotografías de los álbumes familiares que recogen las imágenes de los hijos, los viajes, la vida social, los deportes. Muestra los ambientes que más impresionaron a los exiliados en México y en Chile: la cordillera, las devociones populares, la persistencia de las creencias y las costumbres de los indios mexicanos. Presenta el trabajo de los exiliados en las editoriales, pero también los pequeños negocios y su intervención en el nacimiento de la televisión mexicana. Muestra una selección de fotografías inéditas del paso de la frontera y de los campos, que combina con objetos y documentos de una gran carga emotiva, como la corbata de Pere Vives, el amigo que Agustí Bartra dejó en el campo de concentración d’Agde y que murió en Mauthausen, o las llaves de la casa de Barcelona, que Trabal todavía llevaba en el bolsillo dos años después de haber salido de ella.
A través de documentos y proyecciones, la exposición quiere contribuir al descubrimiento del valor universal de las literaturas del exilio e invitar a su lectura.
CCCB
Montalegre, 5. 08001 Barcelona
93 306 41 00 www.cccb.org
Horario de la exposición:
* Martes, jueves y viernes: de 11 a 14h y de 16 a 20h
* Miércoles y sábados: de 11 a 20h
* Domingos y festivos: de 11 a 19h
* Cerrado: lunes no festivos y los días 25 de diciembre y 1 de enero
* Horario especial: 24, 26 y 31 de diciembre, 5 y 6 de enero, de 11 a 15h
Las taquillas cierran media hora antes del cierre de la sala.
Precios:
Precio de la entrada: 4,40 €
Entrada reducida: 3,30 € (miércoles no festivos y para jubilados, estudiantes y visitas en grupo)
Entrada gratuita para menores de 16 años, Amigos del CCCB, jubilados titulares de la Tarjeta Rosa, parados y también el primer miércoles de mes excepto festivos.
Articket: BCN 20 €. Entrada única para el CCCB, MACBA, MNAC, Fundación Antoni Tàpies, Fundación Joan Miró, Fundación Caixa Catalunya y Museo Picasso
Visita comentada a la exposición: de martes a viernes a las 18h y sábados, domingos y festivos, a las 11:30h
Visitas en grupo: Concertación previa en el Servicio Educativo: seducatiu@cccb.org