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Centro Párraga: Netianas. Mitos, arte y feminismo en InternetCentro Párraga (antiguo cuartel de artillería). Murcia
El seminario propone diferentes lecturas de la confluencia arte y ciberfeminismo a partir del trabajo de artistas que trabajan en Internet y desde el acercamiento al mito Netiana, una ficción que esboza nuevas preguntas sobre las posibilidades de la red de redes para la práctica y los desafíos feministas que se acercan a lo visual-digital como una nueva localización del poder, al cuerpo conectado como un campo de inscripción de códigos sociosimbólicos que converge cada vez más con la máquina, al género como algo construible en la nueva complejidad del contexto on line, desde la convicción de que a través de la crítica y la ironía subversivas, en combinación con las más cercanas experiencias vitales de las mujeres que habitan en Internet, se pueden sugerir estrategias feministas eficaces para el uso político, emancipador y creativo de la Red. Los participantes indagarán sobre las fuentes del ciberfeminismo, corriente de filosofía feminista que pretende descubrir las diferencias de poder entre hombres y mujeres en los discursos propios de la cultura digital con el fin de cambiar esta situación. Se plantearán cuestiones acerca de cómo el poder contribuye a la diferencia y sobre cuáles son los elementos y las situaciones que favorecen este contexto. Habrá dos sesiones, tituladas “Políticas de la identidad y la igualdad en Internet: la necesidad del mito” y “Arte y (ciber) feminismo”. Remedios Zafra Actualmente trabaja como profesora titular en la universidad de Sevilla y colabora con varias universidades e instituciones nacionales e internacionales en el desarrollo de proyectos sobre género y cultura digital. Es directora de la revista “Mujer y Cultura Visual” (http://2-red.net/mcv/) y de proyectos sobre arte y género en Internet, el más reciente la exposición de net.art “Violencia sin cuerpos” (www.carceldeamor.net/vsc), dentro del proyecto interdisciplinar “Cárcel de amor. Relatos culturales sobre la violencia de género”, organizado por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y que pudo verse a finales de 2005 en el Centro Párraga. Documentación La inmersión en el mundo virtual tiene su precio. Internet puede ser tan singular como repetitivo, tan heterogéneo como homogeneizado, tan violento como aburrido. Como todo nuevo espacio, en un principio parecía estar cargado de nuevas posibilidades y desafíos para las mujeres. Internet, una estructura horizontal de comunicación, esbozaba un panorama desjerarquizado repleto de atractivos para la acción social y el feminismo. Estar en Internet para las mujeres, como para todos aquellos otros excluidos hasta hace poco de la historia oficial, ha tenido desde el comienzo de la socialización del medio un valor añadido, la sensación de que los espacios por hacer ofrecen más posibilidades para la no-repetición de los viejos modelos de jerarquización social, más posibilidades para imaginar las nuevas condiciones creativas, sociales y políticas de un mundo en red. El ámbito tecnológico, tradicionalmente vinculado al hombre, ha motivado que la incursión del ciberfeminismo en los distintos escenarios de la tecnología haya sido considerada en muchas ocasiones como una irrupción nómada, como una visita de quien no pretende quedarse. Más allá de la labor desarrollada en la misma red, donde esta forma de acción es bastante frecuente, el ciberfeminismo tiene un reto importante en la infiltración de la mujer en los distintos escenarios físicos del ámbito tecnológico. De hecho, la acción ciberfeminista no limita su campo de acción a la Red; los territorios donde actúa se amplían a las industrias y estructuras sociales físicas donde se piensa y fabrica la tecnología (industrias de software y hardware, centros de educación y política tecnológica, etc.), además de a los lugares donde se consume tecnología (justamente en este espacio es donde la mujer ha tenido siempre una mayor presencia). En este sentido, las relaciones que vinculan a la mujer con los sistemas socio-laborales dentro de las redes de comunicación de la cultura electrónica, tienen lecturas muy diferentes. De hecho, el teletrabajo puede plantearse como una opción de emancipación laboral para las mujeres pero también como la carencia de ella, en tanto fácilmente se cae en la duplicación de tareas y en la minusvaloración e invisibilización de aquello que se realiza en el espacio doméstico. La separación económica y social entre dominios públicos y privados sigue siendo motivo de discusión, en este caso, por reforzar el estatus de subordinación de las mujeres trabajadoras en casa. Desde cierto punto de vista podría interpretarse como una maniobra del poder que usa la estructura de las vidas privadas para limitar las oportunidades de trabajo de las mujeres y la autogestión de su tiempo. La manera en que Internet facilita estos procesos no está exenta de consecuencias para las mujeres. El vínculo mujer-artista/mujer-feminista ha sido muy frecuente, sobre todo en el proceso de toma de conciencia colectiva acentuado en las últimas décadas. El interés por los nuevos espacios de producción y el uso de los medios de comunicación a partir de los que difundir y canalizar sus reivindicaciones ha sido también bastante habitual en el trabajo de las mujeres artistas. Internet por sí sola no facilitará la emancipación de la mujer, ni siquiera una nueva representación de la mujer. Para lograr una nueva representación de lo que somos precisamos un importante ejercicio de imaginación y un atrevimiento mayor de igualdad sexual. El éxito de la tecnología debe ir unido a un cambio en las maneras de pensarnos. Tal como sugiere Rosi Braidotti, "la estrategia más efectiva para las mujeres sigue siendo utilizar la tecnología para liberar nuestra imaginación colectiva del falo y de sus valores accesorios, como el dinero, la exclusión y la dominación, el nacionalismo, la feminidad icónica y la violencia normalizada". Enviado el 22 de Febrero. Página principal ... |