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Susan Sontag: sobre el cine

Presentación a cargo de Jake Perlin, comisario del ciclo, lunes 17 abril, 20 h.

Merril Brockway, Jean-Luc Godard, Chris Marker, Susan Sontag, Joseph Strick y Andy Warhol.

Salón de Actos, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
c/ Santa Isabel, 52. 28012 Madrid.

17-28 de abril
20.00 h.-Consultar programa
http://www.museoreinasofia.es

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El programa reúne una selección de películas que habla de la escritora, de sus directores preferidos y de sus ideas políticas. Tal y como indica Perlin: “El amor que sentía Sontag por el cine se expresaba dentro de un amplio espectro de actividades que iba desde la participación en comités de selección de películas para festivales y la programación de ciclos en cines de todo el mundo hasta, en última instancia, la realización de sus propias películas. Sin embargo, la mayor contribución de Sontag a la historia del cine fue la infatigable defensa de ciertos cineastas (Godard, Bresson, Bergman, Jack Smith y Resnais, por nombrar solo unos pocos) cuando el trabajo de éstos necesitaba alcanzar un público más apreciativo y amplio (y en el caso de Smith, protección legal) y proclamar enérgicamente la seriedad del arte del cine”.

el ciclo incluye las películas: Promised Lands de Susan Sontag; Description of a Struggle de Chris Marker; Lions and Cannibals de Merril Brockway; Interviews With my Lai Veterans de Joseph Strick; Je vous salue Sarajevo de Jean-Luc Godard, y 6 Sontag Screen Tests de Andy Warhol.


El lunes 17 de abril comienza el ciclo dedicado a Susan Sontag y su pasión por el cine con una presentación a cargo de su comisario, Jake Perlin, que se celebrará a las 20 horas, en el salón de actos del edificio Sabatini del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El ciclo se desarrollará entre el 17 y el 28 de abril de 2006.

El programa reúne una selección de películas que habla de la escritora, de sus directores preferidos y de sus ideas políticas. Tal y como indica Perlin en su texto: “El amor que sentía Sontag por el cine se expresaba dentro de un amplio espectro de actividades que iba desde la participación en comités de selección de películas para festivales y la programación de ciclos en cines de todo el mundo hasta, en última instancia, la realización de sus propias películas. Sin embargo, la mayor contribución de Sontag a la historia del cine fue la infatigable defensa de ciertos cineastas (Godard, Bresson, Bergman, Jack Smith y Resnais, por nombrar solo unos pocos) cuando el trabajo de éstos necesitaba alcanzar un público más apreciativo y amplio (y en el caso de Smith, protección legal) y proclamar enérgicamente la seriedad del arte del cine”.

Organizado en tres sesiones que se repetirán dos veces, el ciclo incluye las películas: Promised Lands de Susan Sontag; Description of a Struggle de Chris Marker; Lions and Cannibals de Merril Brockway; Interviews With my Lai Veterans de Joseph Strick; Je vous salue Sarajevo de Jean-Luc Godard, y 6 Sontag Screen Tests de Andy Warhol.


"El libro del arte y el libro de la vida"

Jake Perlin, comisario de cine, BAMCinematek, Brooklyn, Nueva York


“El cine tenía sus apóstoles (era como la religión). El cine era una cruzada. El cine era una cosmovisión. Los amantes de la poesía o de la ópera o de la danza no creen que solo haya poesía u ópera o danza. Pero los amantes del cine podían pensar que solo había cine. Que las películas lo comprendían todo –y lo hacían–. El cine era a un tiempo el libro del arte y el libro de la vida”. Susan Sontag*

No parece, por tanto, que haya mejor manera de rendir tributo al legado de Susan Sontag que una programación de cine, porque de haber existido alguna vez una santa patrona de la cinefilia, esa sería sin duda alguna ella. El amor que sentía Sontag por el cine se expresaba dentro de un amplio espectro de actividades que iba desde la participación en comités de selección de películas para festivales y la programación de ciclos en cines de todo el mundo hasta, en última instancia, la realización de sus propias películas. Sin embargo, la mayor contribución de Sontag a la historia del cine fue la infatigable defensa de ciertos cineastas (Godard, Bresson, Bergman, Jack Smith y Resnais, por nombrar solo unos pocos) cuando el trabajo de éstos necesitaba alcanzar un público más apreciativo y amplio (y en el caso de Smith, protección legal) y proclamar enérgicamente la seriedad del arte del cine.

Pero, por supuesto, su obra va más allá de la cinefilia o más bien, para ser más exactos, su cinefilia es una parte crucial del todo. Al releer sus escritos en los meses transcurridos tras su muerte, mientras se desarrollan acontecimientos mundiales de los que nunca tendrá conocimiento, Sontag se muestra como uno de los más extraordinarios ejemplos de humanidad solidaria del pasado siglo. “Solidaria” es la palabra clave: nunca ocupó un puesto de gobierno, ni podía hacer efectiva una política nacional a través de la filantropía, o llamar la atención sobre una causa por medio del super-estrellato; era una ensayista, una novelista, una cineasta y una pensadora. Sin duda, profesaba una fe en algunas verdades innegables, pero era capaz tanto de defender cuerpo a cuerpo sus posiciones como de reconsiderarlas, se indignaba en el proceso de intentar desenmarañar las cosas. Pronto queda claro que sus escritos, aunque traten de asuntos diferentes, están profundamente entrelazados; porque ver películas es ver el mundo y, por consiguiente, sentirse conmovido exclusivamente por el arte, sin dejar que la totalidad de tu persona sufra una transformación en su condición de ser humano que vive en ese momento del tiempo, no solo equivale a negar tu existencia, es hacer trampas.

Los límites del sufrimiento humano es el tema unificador del siglo pasado. Sontag reconoció con frecuencia que el descubrimiento, cuando era joven, de unas fotografías de atrocidades de la Segunda Guerra Mundial en una librería de Santa Mónica supuso probablemente un antes y un después en su vida. Vivir en este mundo, operar en él, desear consumir todo lo que nos ofrece, equivale a tener que ingerir una alta dosis de dolor y tragedia. Para Sontag esto no era algo de lo que se debiera escapar, sino que había que aceptarlo y controlarlo. La humanidad era lo que más importaba, y exigía que se la observara, bien fuera en la creación de arte o los niveles en los que podía hundirse la supresión de la dignidad y los derechos humanos; todo eso estaba ahí y debía ser visto.

¿Es por tanto un misterio que los cineastas que tanto significaron para Sontag, en particular Jean-Luc Godard y Chris Marker, no solo provean al cine, de manera suprema, de nuevas posibilidades sino que también sean grandes poetas políticos? Para Godard y Marker no solo es imposible sino además en absoluto deseable, incluso completamente inaceptable, no hacer trabajo “pensante” todo el tiempo. De modo que parece que para Sontag abrazar la obra de estos artistas, contemplar tanto el cine en particular como el mundo en general teniendo a Godard y Marker (entre otros muchos) como parte de su consciencia permanente, supone más que un simple seguimiento, más bien se manifiesta como acaso la única forma de vivir. Separadas por una década, tanto Description of a Struggle, de Marker, como Promised Lands, de la propia Sontag, dirigen sus cámaras hacia Israel, dándonos la oportunidad de comparar los ideales de ambos y contrastar sus estilos cinematográficos.

Sontag viajó a Vietnam, lo que dio como resultado su libro Trip to Hanoi (un viaje que hizo, curiosamente, en mayo del sesenta y ocho) y una de las ramificaciones de su extensa reflexión acerca del poder de las imágenes de guerra fue un artículo de portada del New York Times sobre las fotos de Abu Ghraib. Interviews with My Lai Veterans hace las veces de un alto en la progresión de reportajes fotográficos que van de la Guerra Civil española a Sarajevo y Fallujah, y los diferentes grados en los que pueden inspirar o provocar una respuesta por parte del espectador, bien sea en un periódico, en una galería o como prueba en un tribunal militar, una diferencia a la que también se refirió en el ensayo The Heroism of Vision, “las fotografías parecerán diferentes en la hoja de contactos, en una galería, en una manifestación política, en un expediente policial, en una revista de fotografía, en una revista de información general, en un libro, en la pared de un salón. Cada una de estas situaciones sugiere un uso diferente de las fotografías pero nadie puede estar seguro de su significado.”

Es precisamente el hecho de que las fotografías no fueran capaces de inspirar una reacción internacional lo que tanto impactó a las personas que tenían consciencia de la destrucción de Sarajevo durante los años en que la ciudad estuvo sitiada. (“Hasta el genocidio bosnio uno podría haber creído—que si conseguíamos que la historia de los hechos saliera a la luz el mundo haría algo. La información…ha puesto fin a esa ilusión”). Durante este periodo Sontag hizo múltiples viajes a la capital, que culminaron en la puesta en escena de una obra de teatro, proceso que quedó documentado en su ensayo Waiting for Godot in Sarajevo (1994). Los esfuerzos de Sontag por llamar la atención del mundo hacia las penurias de Sarajevo suscitaron, en muchos casos, una dura crítica por parte de aquellos que pensaban que estaba exagerando la situación para darse importancia. El vídeo-ensayo de Godard Je vous Salue, Sarajevo, una sucinta mirada a una única imagen de guerra, es una versión reducida de su filme Letter to Jane, del que Sontag escribió, aunque es válido para ambas obras, “La película es también una lección modelo sobre cómo leer cualquier fotografía, cómo descifrar la naturaleza no-inocente del encuadre, ángulo y centro de la fotografía”.

Finalmente, nuestra mirada se dirigirá hacia la propia Sontag en una serie de los Screen Tests de Andy Warhol y una entrevista televisiva de 1969, junto a Agnès Varda, conocida como Lions and Cannibals (así llamada debido a que la conversación giró en torno a la películas de Sontag y Varda Duet for Cannibals y Lion’s Love respectivamente). La impactante apariencia de Sontag provocó tantos comentarios como sus libros cuando irrumpió en la escena literaria por vez primera, y su manera de abrazar y manipular esa imagen a través de los retratos de Irving Penn, Peter Hujar y Annie Liebowitz creó y aseguró la permanencia de un nuevo tipo de filósofo super-estrella. Es poco probable que la fuerza de su pasión, pensamiento, presencia y acción vuelva a estar encarnada en una sola persona.

Enviado el 11 de Abril. Página principal ...